domingo, 17 de julio de 2016

Palestino 1 - Coquimbo Unido 0



No hay frío que lo intimide, ni nubarrones que lo hagan dudar. Siendo ya una tradición en las graderías de tribuna Andes, Carlos Medina llegó cual Tony Stark del brazo de una rubia despampanante a presenciar el partido entre Palestino y Coquimbo Unido, lance de vuelta por la primera fase de la Copa Chile. Pero Carlos no venía solo, sino que a su lado entraba tímidamente Ameed Dallal, quien llevaba en su mano un libro con la antología de obras del poeta Ramdino.

-“Interesante libro. ¿Vas a recitar algunos poemas en el entretiempo?” - Pregunta uno de los congelados hinchas de la galería

- “Ni loco, traje algo para prender fuego y capear el frío” - responde Ameed en una mezcla entre árabe y español.

Palestino se vió en un escenario completamente distinto al de una semana atrás en su periplo a Coquimbo; entró a la cancha con una ventaja sumamente cómoda que hacía suponer que Nicolás Córdova probaría a nuevos jugadores. En la realidad, presentó casi al mismo 11 inicial con la variante en el arco de Darío Melo, de correcto desempeño. La diferencia venía por parte de Coquimbo Unido, con la misión no tanto de dar vuelta la llave, sino que para lavar la paupérrima imagen del 6-0, tanto para su amor propio como para la tranquilidad psicológica interna.

Así, el lance se presentó con dos esquemas claramente definidos. Por un lado, los árabes plantearon desde el primer minuto dominar todos los sectores de la cancha, mientras que los piratas de plantearon con una postura ultra defensiva y de presión en la salida palestinista, buscando el error para armar contragolpes por parte de Tévez y compañía.

Bajo el punto de vista del resultado, sin duda que el 1-0 del triunfo palestinista resulta suficiente para consolidar el paso a los octavos de final. Pero si se tuviese que analizar el partido en base a las intenciones estratégicas, nos atreveríamos a decir que Coquimbo ganó por puntos, ya que su planteamiento fue efectivo hasta bien entrado el segundo tiempo, oportunidad en que ante la única falla de la zaga aurinegra, Mazurek bate al portero visitante por medio de un cabezazo a la entrada del área. 

Es cierto que Palestino dominó en gran parte de los 90 minutos el partido, pero su dominio no se tradujo en una efectividad ofensiva. Leandro Benegas se encontró huérfano ante la ordenada y concentrada zaga visitante; el flanco de Richard Paredes y Campos no tuvo la profundidad necesaria y que si mostraba por el lado izquierdo la dupla Valencia-Cereceda. Farías correcto como siempre, no tuvo su réplica adecuada en vanguardia  por parte de Franco Mazurek que, salvo el gol de la victoria, quedó al debe respecto a su despliegue futbolístico. La inclusión de Sierralta en el segundo tiempo por Luna resultó interesante para poder en acción al proveniente desde Universidad Católica. 

Resumiendo este breve análisis, a Palestino le hace falta un compañero de ataque adecuado a Leandro Benegas, sobre todo considerando que el rival de turno era de un nivel bajo respecto a lo que vendrá ante Colo-Colo la próxima semana y Libertad en la Sudamericana. Dudas que deberá resolver pronto Nicolás Córdova en un plantel que, por nombres, debiese ser protagonista del próximo campeonato.

Por lo pronto, el saber que Ameed no es yeta es lo más reconfortante.

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